"Soy Border; por eso, si pudiera definir mi forma de vida en tres palabras, estas serían: todo o nada.
Un
día la vida es para mi una eterna fiesta, llena de risas y bromas,
donde nada es tan serio ni tan importante pero al siguiente me parece
más cruel de lo que de verdad es.
Por eso no te preocupes si estoy riendo a carcajadas y al instante suelto el llanto... es "normal" y pasará.
No
acepto relaciones a medias, a la gente que quiera estar conmigo le pido
estar "conmigo o en mi contra", a cambio doy exactamente lo mismo.
A
veces dudo de que mi existencia real, me pregunto si mi existencia es
de verdad o soy parte de un sueño o una película... de la que yo no soy
la protagonista....
Soy capaz de cuidar mi salud hasta la exageración o llegar a lastimarme tanto que te quitaré el sueño.
¿Qué
quieres que sea? ¿con quién quieres estar? puedo ser lo que te de la
gana: dulce o tosca; discreta como una tumba o la más chismosa que pueda
existir. Precavida o bien, osada a tal punto que temerás por mi vida.
Seré lo que te haga feliz... mientras quieras estar contigo.
Una
canción, una novela, una frase me hacen soñar, me transportan a "otro
lugar" si no quieres que me enfurezca, no me bajes de esa nube
De un
instante al otro me puedo volver violenta y agresiva. Cuando eso ocurre
no entiendo razones, por favor no intentes calmarme, aléjate, porque de
una manera u otra, puedo destruirte.
¿Sabes cual pregunta me hacen más frecuentemente? "¿Cómo puedes ser tan lista para unas cosas y tan tonta para otras?"
Un día me tiraría de un paracaídas solo para que me veas y mañana me escondería en un rincón de mi recámara, de ti y del mundo.
Puedo ser una grandísima mentirosa... o lastimarte con mi sinceridad.
Soy
capaz de llorar con las películas y las noticias de la televisión...
pero las tragedias de mis vecinos rara vez me producen algún efecto.
Te
sorprenderá saber – porque lo sabrás- que tú puedes tener una idea
acerca de mi personalidad y otras personas una completamente distinta
aunque ambos tengan fundamento.
No tengo piedad, ni compasión y no doy tregua a mis enemigos... aunque daría la vida por quienes amo... mientras los ame.
Poseo
una extraña y desarrollada facilidad de ver tus puntos débiles y
también los fuertes, entonces cuídate, porque lo que digas o hagas muy
probablemente algún día será usado en tu contra.
Puedo convencerte de algo aún cuando ni yo misma esté convencida de ello.
Siempre te daré una respuesta a todo, y con una extraordinaria rapidez pienso lo que tengo que decir para lastimarte.
Hoy quiero pasar el resto de mis días contigo, sin embargo, mañana me puedo arrepentir.
Si un día te digo que no te quiero volver a ver no te sientas culpable, porque no lo eres. También eso es frecuente.
Algo puedo asegurarte, nadie sufre más que yo."
Anónimo.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Amor.
"El amor luce bien en novelas quevenden finales perfectos".
¿Qué es el amor? ¿Es un "yvivieron felices para siempre"? "¿Es buscar en otra parte lo que noencuentras en ti? ¿Es la arrogancia de aferrarse a lo imposible? ¿Al finalsiempre se va?" ¿O se queda?
El amor es un elefante. El amor tienedos enormes colmillos formados desde su estructura ósea. Si bien son paradefenderse, no son dos miembros insensibles. Sufren de la misma forma en que lohace un endeble corazón. Da pasos lentos e hiciera un enorme estruendo al caer.Tiene una piel gruesa para que la indiferencia y el desdén tengan difícilpenetrar su cálido interior. El amor da caricias suaves y barritahistéricamente cuando dañan a los suyos.
El amor es atravesar glaciales corazasde frialdad con la ternura de un abrazo. El amor es un lobo disfrazado deoveja. Es llorar hasta dormir porque te gritaron y gritaste, y te insultaron einsultaste, te arrebataron el plato y te marchaste sin cenar. El amor es taningrato que te acostumbras a sufrir y entre el odio y la paciencia, lapaciencia se fue acabando y el odio permaneció. Pero el amor es sufrir sinpoder odiar. El amor llega a doler por años y un día al despertar habrá sanadopor completo. Sólo así, de repente. El amor es ver a Sebastián Ruli con ellamientras la escucho papasearlo y reír internamente. El amor es pelear porteléfono y después llorar porque ya no puedo escuchar su voz todo el día.
El amor es abordar un tren, ir mirandopor la ventanilla y sentir esa desgarradora impotencia cuando notas que no eresel conductor. Así que siéntate y disfruta el viaje. El amor es este tren que aveces va demasiado lento cuando tienes toda la prisa del planeta, y que avanzamás rápido de lo que quisieras cuando necesitas un poco de tiempo. Es habertedormido un momento en el asiento y despertar por el estruendo de un caminoaveriado, o la explosión de un accidente, buscar al conductor y percatarte deque está borracho. Sentir un escalofrío que te recorre el cuerpo porque no hayforma en que puedas mover el desgraciado vehículo ni de pinche chiste, así queni hablar. A esperar a que el conductor saque la línea de coca y le regrese laentereza para conducir. El amor va en este tren que hace paradas tan continuasque terminas confundiendo de dónde vienes y a dónde vas. Es tener que volver aconfiar en el desvariado conductor porque, ni modo, ese te tocó. El amor esvolver a confiar en ese hombre que fue tu héroe 50 veces y que te mintió más de100. Y de todas formas, volver a levantarle el monumento que destruyó la últimavez con su punzante indiferencia. Y al llegar a la estación, finalmente el amores agradecer de todo corazón el largo viaje, con todo y baches, y caídas, ychoques, y tropiezos. El amor es esperar el tren un viernes por mes para viajaren él por lo menos tres días.
El amor es como el baile, sutil peropoderoso. Donde, al igual que en la vida, los pies son el vehículo. El amor espracticar día a día, y discutir con el reflejo por qué chingada madre no tesale como debería. Y lanzar las zapatillas al otro lado de la duela, bufarmientras las miras por unos instantes para después ir a recogerlas porque,bueno, en realidad las amas. El amor es desear ser el mejor sobre tus pies, ylos maltratas, los azotas, lanzas patadas furibundas de impotencia, perovuelves a empezar. Y ellos no han de quejarse. Será quizás porque te amandemasiado o porque no tienen boca. Pero yo creo que es a causa del amor.Mientras más crece el amor, más duro es mantenerlo con vida, así que elentrenamiento se vuelve cada vez más intenso y las uñas de los pies se caen.Medio que los vendas, pero sigues explotándolos arduamente, y ellos noprotestan. Ni siquiera procuran causarte dolor para que puedas continuar. Y unavez que te vuelves este bailarín experto, te das cuenta de lo valiosos que tuspies han sido. Y les pides perdón. Pero lo curioso es que te perdonan. Porquesi permitieron que continuaras hasta el final es porque querían verte en lacima de tu anhelo. Son esta extensión de ti, este pedacito que nació del mismovientre y al que llegas a maltratar más de una vez para después arrepentirte ypintarles las uñas de su color preferido como si eso fuera suficiente paracompensar todo el daño. Lo más increíble es que de hecho lo es.
El amor es tener un hermanito molestoque habla hasta por los codos y a la más mínima provocación se vuelve como unoso salvaje. El amor es este oso pequeñito que sabes que cuando crezca podríaasesinarte, pero confías en que no lo hará porque lo amas tanto como a unpropio hijo. ¿Alguna vez diste un oso de peluche como símbolo de amor? Esporque asociamos la imagen del oso con la idea del romance, sin embargo noconozco a nadie que se haya detenido a pensar, espera, un oso salvaje podríadevorarte de un bocado. ¿Qué tiene eso de romántico? Quién sabe. Debe ser suapariencia afelpada y el diminuto tamaño con el que los presentan. Sea comosea, ni siquiera yo puedo negar que su imagen me provoque tanta ternura que meolvido de todas esas características abominables y procuro ser un buen ejemploa seguir. Como ese pequeño osito problemático, Koda, y yo como Kenai. Como unoso asesinó algunas de mis mascotas y destrozó unos cuántos suvenires. Perocomo un inocente osito no puedo odiarle, sólo amarle con todo y su instintosalvaje.
El amor es musical. Do re mi fa sol lasi. El amor es tan intenso y reboza de exacerbados matices tal como la música.El amor es tocar el instrumento exacto de la manera adecuada. El amor es"I will always love you". El amor es un piano, el amor es una guitarra,el amor es un saxofón. ¿Has intentado tocar un saxofón alguna vez? Yo sí. No essimplemente inhalar aire suficiente y soplar en la boquilla inflando loscachetes como un hámster imbécil. Es -mira como lo toco yo- y darte cuenta deque hay escondida detrás de la técnica toda una parafernalia extraordinaria denegras y corcheas sobre un pentagrama en sol y en fa. El amor es intentar tocarel saxofón después de haber visto cómo se hace y sentir esa emoción de haberlesacado un desafinado TUUuuuuUuUUUUH mientras el verdadero saxofonista se tapalos oídos y te dice ¡me da algo cuando lo escucho sonar así! pero de todasformas te alienta para que sigas intentándolo. Sí, el amor es música:practicas, no sirves, practicas, no te sale, practicas, ya sirves para limpiarel instrumento por lo menos, vuelves a intentarlo, y parece que funciona, lointentas de nuevo, no, esto no es lo tuyo. Duermas, despiertas, tomas elinstrumento y de alguna forma el trabajo duro dio frutos: ya puedes entonar 3notas. Ahora sólo faltan 257. ¡Qué importa! El amor es intentar una y otra vezhasta que te salga. Y si eres lo suficientemente perseverante, tendrás algopara enorgullecerte a lo largo de un par de años.
El amor es una metáfora sin sentido niforma. Es literal o surrealista. O cúbico, o matemático, una rana, un vaso deagua, un caracol o un gato. El amor es subjetivo. ¿Qué es el amor? El amor essólo eso. El amor es Dios.
¿Qué es el amor? ¿Es un "yvivieron felices para siempre"? "¿Es buscar en otra parte lo que noencuentras en ti? ¿Es la arrogancia de aferrarse a lo imposible? ¿Al finalsiempre se va?" ¿O se queda?
El amor es un elefante. El amor tienedos enormes colmillos formados desde su estructura ósea. Si bien son paradefenderse, no son dos miembros insensibles. Sufren de la misma forma en que lohace un endeble corazón. Da pasos lentos e hiciera un enorme estruendo al caer.Tiene una piel gruesa para que la indiferencia y el desdén tengan difícilpenetrar su cálido interior. El amor da caricias suaves y barritahistéricamente cuando dañan a los suyos.
El amor es atravesar glaciales corazasde frialdad con la ternura de un abrazo. El amor es un lobo disfrazado deoveja. Es llorar hasta dormir porque te gritaron y gritaste, y te insultaron einsultaste, te arrebataron el plato y te marchaste sin cenar. El amor es taningrato que te acostumbras a sufrir y entre el odio y la paciencia, lapaciencia se fue acabando y el odio permaneció. Pero el amor es sufrir sinpoder odiar. El amor llega a doler por años y un día al despertar habrá sanadopor completo. Sólo así, de repente. El amor es ver a Sebastián Ruli con ellamientras la escucho papasearlo y reír internamente. El amor es pelear porteléfono y después llorar porque ya no puedo escuchar su voz todo el día.
El amor es abordar un tren, ir mirandopor la ventanilla y sentir esa desgarradora impotencia cuando notas que no eresel conductor. Así que siéntate y disfruta el viaje. El amor es este tren que aveces va demasiado lento cuando tienes toda la prisa del planeta, y que avanzamás rápido de lo que quisieras cuando necesitas un poco de tiempo. Es habertedormido un momento en el asiento y despertar por el estruendo de un caminoaveriado, o la explosión de un accidente, buscar al conductor y percatarte deque está borracho. Sentir un escalofrío que te recorre el cuerpo porque no hayforma en que puedas mover el desgraciado vehículo ni de pinche chiste, así queni hablar. A esperar a que el conductor saque la línea de coca y le regrese laentereza para conducir. El amor va en este tren que hace paradas tan continuasque terminas confundiendo de dónde vienes y a dónde vas. Es tener que volver aconfiar en el desvariado conductor porque, ni modo, ese te tocó. El amor esvolver a confiar en ese hombre que fue tu héroe 50 veces y que te mintió más de100. Y de todas formas, volver a levantarle el monumento que destruyó la últimavez con su punzante indiferencia. Y al llegar a la estación, finalmente el amores agradecer de todo corazón el largo viaje, con todo y baches, y caídas, ychoques, y tropiezos. El amor es esperar el tren un viernes por mes para viajaren él por lo menos tres días.
El amor es como el baile, sutil peropoderoso. Donde, al igual que en la vida, los pies son el vehículo. El amor espracticar día a día, y discutir con el reflejo por qué chingada madre no tesale como debería. Y lanzar las zapatillas al otro lado de la duela, bufarmientras las miras por unos instantes para después ir a recogerlas porque,bueno, en realidad las amas. El amor es desear ser el mejor sobre tus pies, ylos maltratas, los azotas, lanzas patadas furibundas de impotencia, perovuelves a empezar. Y ellos no han de quejarse. Será quizás porque te amandemasiado o porque no tienen boca. Pero yo creo que es a causa del amor.Mientras más crece el amor, más duro es mantenerlo con vida, así que elentrenamiento se vuelve cada vez más intenso y las uñas de los pies se caen.Medio que los vendas, pero sigues explotándolos arduamente, y ellos noprotestan. Ni siquiera procuran causarte dolor para que puedas continuar. Y unavez que te vuelves este bailarín experto, te das cuenta de lo valiosos que tuspies han sido. Y les pides perdón. Pero lo curioso es que te perdonan. Porquesi permitieron que continuaras hasta el final es porque querían verte en lacima de tu anhelo. Son esta extensión de ti, este pedacito que nació del mismovientre y al que llegas a maltratar más de una vez para después arrepentirte ypintarles las uñas de su color preferido como si eso fuera suficiente paracompensar todo el daño. Lo más increíble es que de hecho lo es.
El amor es tener un hermanito molestoque habla hasta por los codos y a la más mínima provocación se vuelve como unoso salvaje. El amor es este oso pequeñito que sabes que cuando crezca podríaasesinarte, pero confías en que no lo hará porque lo amas tanto como a unpropio hijo. ¿Alguna vez diste un oso de peluche como símbolo de amor? Esporque asociamos la imagen del oso con la idea del romance, sin embargo noconozco a nadie que se haya detenido a pensar, espera, un oso salvaje podríadevorarte de un bocado. ¿Qué tiene eso de romántico? Quién sabe. Debe ser suapariencia afelpada y el diminuto tamaño con el que los presentan. Sea comosea, ni siquiera yo puedo negar que su imagen me provoque tanta ternura que meolvido de todas esas características abominables y procuro ser un buen ejemploa seguir. Como ese pequeño osito problemático, Koda, y yo como Kenai. Como unoso asesinó algunas de mis mascotas y destrozó unos cuántos suvenires. Perocomo un inocente osito no puedo odiarle, sólo amarle con todo y su instintosalvaje.
El amor es musical. Do re mi fa sol lasi. El amor es tan intenso y reboza de exacerbados matices tal como la música.El amor es tocar el instrumento exacto de la manera adecuada. El amor es"I will always love you". El amor es un piano, el amor es una guitarra,el amor es un saxofón. ¿Has intentado tocar un saxofón alguna vez? Yo sí. No essimplemente inhalar aire suficiente y soplar en la boquilla inflando loscachetes como un hámster imbécil. Es -mira como lo toco yo- y darte cuenta deque hay escondida detrás de la técnica toda una parafernalia extraordinaria denegras y corcheas sobre un pentagrama en sol y en fa. El amor es intentar tocarel saxofón después de haber visto cómo se hace y sentir esa emoción de haberlesacado un desafinado TUUuuuuUuUUUUH mientras el verdadero saxofonista se tapalos oídos y te dice ¡me da algo cuando lo escucho sonar así! pero de todasformas te alienta para que sigas intentándolo. Sí, el amor es música:practicas, no sirves, practicas, no te sale, practicas, ya sirves para limpiarel instrumento por lo menos, vuelves a intentarlo, y parece que funciona, lointentas de nuevo, no, esto no es lo tuyo. Duermas, despiertas, tomas elinstrumento y de alguna forma el trabajo duro dio frutos: ya puedes entonar 3notas. Ahora sólo faltan 257. ¡Qué importa! El amor es intentar una y otra vezhasta que te salga. Y si eres lo suficientemente perseverante, tendrás algopara enorgullecerte a lo largo de un par de años.
El amor es una metáfora sin sentido niforma. Es literal o surrealista. O cúbico, o matemático, una rana, un vaso deagua, un caracol o un gato. El amor es subjetivo. ¿Qué es el amor? El amor essólo eso. El amor es Dios.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Así es como llegué a esta tierra.
¿Eres alguien que suele rezar? ¿Te has preguntado por qué cuando una
densa niebla impide que el futuro parezca lúcido, miras hacia el cielo y
le ruegas al más alto de los robles que ilumine tu camino a través de
la penumbra? Tal vez...
Cuando Él creo la tierra, los mares, el cielo y la luz, también dio vida a seres étereos de luminiscente candela. Los llamó sus hijos, concediéndoles un par de alas majestuosas y blancas como la nieve, que nacían a partir de los homóplatos. Con ellas, ellos fueron capaces de planear sobre la superficie virgen de los océanos y nadar livianos entre la sedosas nubes, y mirar de frente el sol.
-Vas a llamarte Ángel. Y este es el reino en el que has de vivir. Serás etéreo y perpetuo, para que permanezcas a mi lado por la eternidad. Te he llenado de amor, para dar a todo aquel que sufra bajo el implacable yugo de la soledad, y de una infinitia misericordia, para ofrecer tu mano en mi nombre a todo aquel que implore nuestra ayuda. -Esto dijo a cada uno de aquellas bellas criaturas, y a cada una dio un nombre ignoto e impronunciable por labios mortales.
Posteriormente, él pobló la tierra de seres imperfectos, mortales, asequibles en su composición y llenos de susceptibilidades. Poseedores de cierta peculiaridad llamada "Libre Albedrío" y dotados de un inexorable afan de cometer errores. A esta singular creación, Él llamó "Humano". Pues, al igual que a sus ángeles, lo llenó de amor, de caridad por sus semejantes; puso dentro de él un alma solidaria y un corazón bondadoso. Sin embargo, la diferencia entre un humano y un ángel no era la evidente disimilitud entre la estética y el tiempo de vida de cada uno, sino que los primeros podían decidir cómo utilizar estos dones, mientras que los últimos, simplemente hacían uso de ellos porque así era la voluntad de El Creador.
Desde los cielos, los seres inmateriales observaban con suma curiosidad cada paso que los humanos daban. Para algunos de ellos, cada pequeño defecto que poseían los hombres, como los llamaban también, parecía maravillarlos. La manera en la que a algunos de ellos se les escapaban gotas de agua por los ojos. El amor intensamente pasional que eran capaces de albergar en un corazón tan frágil, mismo que también podía ser anfitrión de un odio ponzoñoso. Esa inequiparable irracionalidad que poseían sin remordimientos. El hecho de que cada paso dado, podría ser el último. ¡Era un ser realmente fascinante! Algunos ángeles se preguntaron ¿por qué Él nos hizo tan diferentes a ellos? Pero ninguno desafió su voluntad.
Un día, un pequeño querubín se acercó a su padre. Con inigualable inocencia clavo sus grandes ojos en los írises serenos de El Señor, y preguntó con un candor único en un ser etéreo: ¿Por qué me hiciste diferente a los hombres?
Él posó una mano dulcemente sobre el cabello del inocente angelito, y respondió: Porque tú, mi adorable hijo, tienes un corazón endeble que sólo puede poseer amor. Los hombres tienen corazones rígidos, son inflexibles y están dotados de un carácter áspero. Para reconocer que posee el ímpetu necesario, para permanecer estóico ante las más inconcebibles calamidades. Entonces él hizo un afable gesto, y siguió con sus tareas.
Sin embargo, él ángel no estuvo satisfecho con la respuesta de su padre.
Así que en otra ocasión, volvió hacia él y preguntó nuevamente: -¿No puedo ser yo un humano? ¿No puedo yo poseer un corazón como el de ellos, con emociones, que pueda sentir dolor y odio también?
-Él creador de todo, aunque algo desconcertado por la insistencia de su inocente ser de luz, respondió, lleno de amor: Tú eres uno de mis hijos eternos. No puedes ser un hombre porque tu alma no es de hierro como la de ellos. No puedo forjarte un alma de hierro, porque tu sutiles alas no podrían transportar más tu cuerpo. No podrías volver a este reino, ni jugar otra vez con tus hermanos. Mi querido hijo, tú no has sido hecho para vivir una vida como la de los hombres. Ustedes son perpetuos, porque la humanidad necesita del amor de ustedes y mío. Los seres terrenales son mortales, porque si no lo fueran, llevarían sobre sus hombres cargas intolerablemente abrumadoras y sería demasiado para ellos. -Él Padre se acercó a su hijo. Puso una mano suavemente en su hombre, y tras un suspiro taciturno le preguntó: ¿Por qué me preguntas todo esto? ¿Envidias acaso a los hombres?
El ángel se sintió intimidado por la imperturbable mirada adusta de su padre, y guardó silencio por unos instantes. Tentado a retractarse y olvidar el tema por el resto de la eternida, pensó que si su alma era tan endeble como Él decía ese sería el dictamen al que debiera atarse para siempre. Por lo tanto, desenterró de sí un valor que no es usual en un alma etérea y respondió a la pregunta de su Padre.
-Por favor, quiero ser un humano. Anhelo mucho vivir entre ellos. Añoro saber por qué una caricia significa más que la vida eterna, y por qué cuando una de sus almas asciende a este reino, algunos derraman lágrimas y lo desean en su tierra nuevamente. Quiero tener defectos y un futuro incierto. Por favor. No te desafío. Tan sólo quiero tener en mi alma toda esa gama de emociones...
-Él suspiró. Dio la media vuelta, dando la espalda hacia su ángel y permaneció callado. El Ángel no sabía si marcharse o permanecer ahí el tiempo que fuera necesario para que Dios respondiera a sus plegarias, cuando súbitamente El Padre regresó el frente hacia el ser.
-Una vez que seas un hombre -comenzó -No podrás volver aquí. Escucha atentamente esto. No habrá forma alguna en que puedas acortar tu estancia en la tierra, ni siquiera muriendo antes de lo que debieras. Escúchame muy bien. No todos los hombres son buenos, pues yo les he dado el libre albedrío de decidir con qué sentimientos llenar sus corazones. Algunos van a dañarte y vas a amar a otros de tal forma que habrá ocasiones en que sentirás dolor al amarlos. Tienes que estar consciente de que cada paso podría ser el último, y que cuando regreses aquí al morir, dejarás allá a todas las personas que se volvieron indispensables para ti. Ser humano conlleva una inmensa alegría, pero de la misma forma habrá ocasiones en que tendrás que soportar un suplicio desgarrador. Sólo te pido una última cosa antes de que tomes una desición; no te olvides de mi. Habla conmigo todos los días, cuéntame cómo te va, dime lo que piensas y lo que sientes, y si tienes algún problema no dudes en acudir a mi porque, aunque ya no podré responderte pues no viviremos más en el mismo plano, siempre estaré viéndote. Te ayudaré sin importar lo que sea. Pero recuerda, mi amado hijo, que estando allá tendrás que luchar contra las calamidades con tu propia fortaleza. Yo estaré cuidándote todo el tiempo, y si te falta el aliento yo te lo daré.
El pequeño ángel, aunque temeroso, escuchaba atentamente lo que Dios tenía para decirle.
-¿Entonces? ¿Qué decides? ¿Quedarte aquí, o irte a la tierra?
-Aún después de oir todo esto, quiero ser un hombre. Por favor, hazme uno.
Él asintió con una sonrisa dibujada en el sereno rostro. Abrazó fuertemente a su Ángel, y este le obsequió a su Padre sus primeras lágrimas de pena al despedirse de Él.
Querido Padre:
Ser humano no es sencillo. Los días aquí tienen sólo 24 horas y hay tantas cosas por hacer en este mundo que a veces el tiempo no parece suficiente. Parece que planear con demasía el futuro no funciona en este mundo y acongojarse por el pasado mucho menos. Lo único que realmente importa es el presente. La manera en que uno puede llegar a amar es tan maravillosa como macabra. El sufrimiento que el corazón puede llegar a sentir es inenarrable. Sobre todo cuando amas con lo que los hombres llaman "locura". Aquí no se puede volar hasta llegar a lado de la persona que anhelas ver con toda el alma, y las despedidas son tristes y llenas de llanto. ¿Puedes creer que aunque dos personas se amen, no siempre pueden estar juntas? Yo todavía no puedo entenderlo. El corazón que le diste a los hombres está lleno de buenos y hermosos sentimientos, y aún así hay algunos que se empeñan en llenarlo de ponzoña y sentimientos tan ácidos que acaban por consumirlo. Ser humano es muy doloroso. A veces recuerdo cuando dijiste que mi corazón era frágil que mi alma no era de hierro, y pienso en cuánta razón tuviste. Lloro todos los días y siento un gran pesar con frecuencia.
Pero, Amado Padre, hay algo que debo también confesarte. También río todos los días y soy muy feliz cuando estoy a lado de las personas que amo con toda el alma. Todavía conservo esta inocencia etérea de cuando solía ser un ser celestial, y muchas personas me han hecho daño. Pues nunca me esperé que lo hicieran, y por ello no tomé mis precauciones. Pero te agradezco tanto que compensaste todo ese sufrimiento trayendo a mi lado a más seres maravillosos, tan magníficos que me recuerdan a mis hermanos. Cuando mi alma se siente gélida, las lágrimas que brotan de mis ojos son tan tibias que terminan por derretir esa tristeza glacial que me invade a veces. Aunque todavía no dejo de sentirme como un forastero, hay humanos tan acogedores que me siento como en casa. Desde que llegué aquí, he notado que tengo muchos defectos, al igual que todos los hombres y a veces la convivencia es difícil, pero también poseemos hermosas virtudes que salen a irradiar su belleza en los días más nublados. Padre, no sabes cuánto te agradezco que me hayas concedido este deseo. Ser un humano es lo más maravilloso que hay.
Te amo.
Cuando Él creo la tierra, los mares, el cielo y la luz, también dio vida a seres étereos de luminiscente candela. Los llamó sus hijos, concediéndoles un par de alas majestuosas y blancas como la nieve, que nacían a partir de los homóplatos. Con ellas, ellos fueron capaces de planear sobre la superficie virgen de los océanos y nadar livianos entre la sedosas nubes, y mirar de frente el sol.
-Vas a llamarte Ángel. Y este es el reino en el que has de vivir. Serás etéreo y perpetuo, para que permanezcas a mi lado por la eternidad. Te he llenado de amor, para dar a todo aquel que sufra bajo el implacable yugo de la soledad, y de una infinitia misericordia, para ofrecer tu mano en mi nombre a todo aquel que implore nuestra ayuda. -Esto dijo a cada uno de aquellas bellas criaturas, y a cada una dio un nombre ignoto e impronunciable por labios mortales.
Posteriormente, él pobló la tierra de seres imperfectos, mortales, asequibles en su composición y llenos de susceptibilidades. Poseedores de cierta peculiaridad llamada "Libre Albedrío" y dotados de un inexorable afan de cometer errores. A esta singular creación, Él llamó "Humano". Pues, al igual que a sus ángeles, lo llenó de amor, de caridad por sus semejantes; puso dentro de él un alma solidaria y un corazón bondadoso. Sin embargo, la diferencia entre un humano y un ángel no era la evidente disimilitud entre la estética y el tiempo de vida de cada uno, sino que los primeros podían decidir cómo utilizar estos dones, mientras que los últimos, simplemente hacían uso de ellos porque así era la voluntad de El Creador.
Desde los cielos, los seres inmateriales observaban con suma curiosidad cada paso que los humanos daban. Para algunos de ellos, cada pequeño defecto que poseían los hombres, como los llamaban también, parecía maravillarlos. La manera en la que a algunos de ellos se les escapaban gotas de agua por los ojos. El amor intensamente pasional que eran capaces de albergar en un corazón tan frágil, mismo que también podía ser anfitrión de un odio ponzoñoso. Esa inequiparable irracionalidad que poseían sin remordimientos. El hecho de que cada paso dado, podría ser el último. ¡Era un ser realmente fascinante! Algunos ángeles se preguntaron ¿por qué Él nos hizo tan diferentes a ellos? Pero ninguno desafió su voluntad.
Un día, un pequeño querubín se acercó a su padre. Con inigualable inocencia clavo sus grandes ojos en los írises serenos de El Señor, y preguntó con un candor único en un ser etéreo: ¿Por qué me hiciste diferente a los hombres?
Él posó una mano dulcemente sobre el cabello del inocente angelito, y respondió: Porque tú, mi adorable hijo, tienes un corazón endeble que sólo puede poseer amor. Los hombres tienen corazones rígidos, son inflexibles y están dotados de un carácter áspero. Para reconocer que posee el ímpetu necesario, para permanecer estóico ante las más inconcebibles calamidades. Entonces él hizo un afable gesto, y siguió con sus tareas.
Sin embargo, él ángel no estuvo satisfecho con la respuesta de su padre.
Así que en otra ocasión, volvió hacia él y preguntó nuevamente: -¿No puedo ser yo un humano? ¿No puedo yo poseer un corazón como el de ellos, con emociones, que pueda sentir dolor y odio también?
-Él creador de todo, aunque algo desconcertado por la insistencia de su inocente ser de luz, respondió, lleno de amor: Tú eres uno de mis hijos eternos. No puedes ser un hombre porque tu alma no es de hierro como la de ellos. No puedo forjarte un alma de hierro, porque tu sutiles alas no podrían transportar más tu cuerpo. No podrías volver a este reino, ni jugar otra vez con tus hermanos. Mi querido hijo, tú no has sido hecho para vivir una vida como la de los hombres. Ustedes son perpetuos, porque la humanidad necesita del amor de ustedes y mío. Los seres terrenales son mortales, porque si no lo fueran, llevarían sobre sus hombres cargas intolerablemente abrumadoras y sería demasiado para ellos. -Él Padre se acercó a su hijo. Puso una mano suavemente en su hombre, y tras un suspiro taciturno le preguntó: ¿Por qué me preguntas todo esto? ¿Envidias acaso a los hombres?
El ángel se sintió intimidado por la imperturbable mirada adusta de su padre, y guardó silencio por unos instantes. Tentado a retractarse y olvidar el tema por el resto de la eternida, pensó que si su alma era tan endeble como Él decía ese sería el dictamen al que debiera atarse para siempre. Por lo tanto, desenterró de sí un valor que no es usual en un alma etérea y respondió a la pregunta de su Padre.
-Por favor, quiero ser un humano. Anhelo mucho vivir entre ellos. Añoro saber por qué una caricia significa más que la vida eterna, y por qué cuando una de sus almas asciende a este reino, algunos derraman lágrimas y lo desean en su tierra nuevamente. Quiero tener defectos y un futuro incierto. Por favor. No te desafío. Tan sólo quiero tener en mi alma toda esa gama de emociones...
-Él suspiró. Dio la media vuelta, dando la espalda hacia su ángel y permaneció callado. El Ángel no sabía si marcharse o permanecer ahí el tiempo que fuera necesario para que Dios respondiera a sus plegarias, cuando súbitamente El Padre regresó el frente hacia el ser.
-Una vez que seas un hombre -comenzó -No podrás volver aquí. Escucha atentamente esto. No habrá forma alguna en que puedas acortar tu estancia en la tierra, ni siquiera muriendo antes de lo que debieras. Escúchame muy bien. No todos los hombres son buenos, pues yo les he dado el libre albedrío de decidir con qué sentimientos llenar sus corazones. Algunos van a dañarte y vas a amar a otros de tal forma que habrá ocasiones en que sentirás dolor al amarlos. Tienes que estar consciente de que cada paso podría ser el último, y que cuando regreses aquí al morir, dejarás allá a todas las personas que se volvieron indispensables para ti. Ser humano conlleva una inmensa alegría, pero de la misma forma habrá ocasiones en que tendrás que soportar un suplicio desgarrador. Sólo te pido una última cosa antes de que tomes una desición; no te olvides de mi. Habla conmigo todos los días, cuéntame cómo te va, dime lo que piensas y lo que sientes, y si tienes algún problema no dudes en acudir a mi porque, aunque ya no podré responderte pues no viviremos más en el mismo plano, siempre estaré viéndote. Te ayudaré sin importar lo que sea. Pero recuerda, mi amado hijo, que estando allá tendrás que luchar contra las calamidades con tu propia fortaleza. Yo estaré cuidándote todo el tiempo, y si te falta el aliento yo te lo daré.
El pequeño ángel, aunque temeroso, escuchaba atentamente lo que Dios tenía para decirle.
-¿Entonces? ¿Qué decides? ¿Quedarte aquí, o irte a la tierra?
-Aún después de oir todo esto, quiero ser un hombre. Por favor, hazme uno.
Él asintió con una sonrisa dibujada en el sereno rostro. Abrazó fuertemente a su Ángel, y este le obsequió a su Padre sus primeras lágrimas de pena al despedirse de Él.
Querido Padre:
Ser humano no es sencillo. Los días aquí tienen sólo 24 horas y hay tantas cosas por hacer en este mundo que a veces el tiempo no parece suficiente. Parece que planear con demasía el futuro no funciona en este mundo y acongojarse por el pasado mucho menos. Lo único que realmente importa es el presente. La manera en que uno puede llegar a amar es tan maravillosa como macabra. El sufrimiento que el corazón puede llegar a sentir es inenarrable. Sobre todo cuando amas con lo que los hombres llaman "locura". Aquí no se puede volar hasta llegar a lado de la persona que anhelas ver con toda el alma, y las despedidas son tristes y llenas de llanto. ¿Puedes creer que aunque dos personas se amen, no siempre pueden estar juntas? Yo todavía no puedo entenderlo. El corazón que le diste a los hombres está lleno de buenos y hermosos sentimientos, y aún así hay algunos que se empeñan en llenarlo de ponzoña y sentimientos tan ácidos que acaban por consumirlo. Ser humano es muy doloroso. A veces recuerdo cuando dijiste que mi corazón era frágil que mi alma no era de hierro, y pienso en cuánta razón tuviste. Lloro todos los días y siento un gran pesar con frecuencia.
Pero, Amado Padre, hay algo que debo también confesarte. También río todos los días y soy muy feliz cuando estoy a lado de las personas que amo con toda el alma. Todavía conservo esta inocencia etérea de cuando solía ser un ser celestial, y muchas personas me han hecho daño. Pues nunca me esperé que lo hicieran, y por ello no tomé mis precauciones. Pero te agradezco tanto que compensaste todo ese sufrimiento trayendo a mi lado a más seres maravillosos, tan magníficos que me recuerdan a mis hermanos. Cuando mi alma se siente gélida, las lágrimas que brotan de mis ojos son tan tibias que terminan por derretir esa tristeza glacial que me invade a veces. Aunque todavía no dejo de sentirme como un forastero, hay humanos tan acogedores que me siento como en casa. Desde que llegué aquí, he notado que tengo muchos defectos, al igual que todos los hombres y a veces la convivencia es difícil, pero también poseemos hermosas virtudes que salen a irradiar su belleza en los días más nublados. Padre, no sabes cuánto te agradezco que me hayas concedido este deseo. Ser un humano es lo más maravilloso que hay.
Te amo.
J
El amor es un sentimiento bello y puro. Amar a alguien es
desinteresado aunque muchas veces nos han enseñado que debe ser
recíproco. Como en los cuentos de hadas, ¿qué es lo que espero? Tener a
mi lado al príncipe que me permita recostarme en su pecho, y que al
abrazarme llene con su perfume mis sentidos. Tenerte a ti, a quien amo
locamente, siempre a mi lado. Caminar juntos hasta el altar hasta que la
muerte nos separe. Cocinarte cuando llegues cansado del trabajo, y
ponerme lencería roja para los días en que estés desesperado de esta
maldita vida. Que cuando nada parezca tener sentido y todo se torne
oscuro, te recuestes en mis piernas para que te diga que todo estará
bien, y que creas que va a estarlo solamente por ser yo quien te lo
dice. Quizás tú puedas hacer lo mismo por mí. Podríamos ir por la calle
tomados de la mano; tomar el mismo camino de regreso y que pases cada
tarde en mi casa, debajo de mí, besándome, acariciándome, devorando todo
de mí. Poder decirte que eres mi vida y que tú me contestes que soy la
tuya. Llenarte de cumplidos para que te sientas halagado, y que sólo por
eso me des un beso. Que me abraces muy fuerte cuando sólo necesite
llorar. Que riamos juntos cuando uno de los dos tropiece. Que podamos
comer pizza, helado, palomitas y miremos películas toda la noche; beber
una cerveza y una lata de vino, y al día siguiente que yo tenga una
resaca insoportable mientras tú te encuentras fresco como una lechuga.
Que juegues plantas contra zombies mientras yo acaricio tu barba.
Recostarme en tu pecho durante horas sin hacer absolutamente nada y aún
así las horas pasarán raudas para que al darnos cuenta, ya sea hora de
que te vayas y yo intente convencerte de que te quedes aunque sepa que
tienes que marcharte, aunque te vaya a ver al día siguiente. Y
conseguirlo más de una vez. Que me cuentes tus problemas sin importar
que no pueda hacer nada para resolverlos, que lo hagas por el simple
hecho de que sabrás que te reconfortaré aunque sea con un estúpido e
inútil beso sincero. Que te lance una almohada cuando estés roncando
porque no me dejas dormir. Amanecer desvelados porque tú roncas y yo te
despierto para que ¡dejes de hacerlo!, y de todas formas darnos un dulce
"buenos días, mi amor". Saber que aunque tengamos una pelea volveremos a
hacer el amor una y otra vez. Saber que el perdón es eterno entre los
dos. Estar segura de que serás eterno en mi vida y yo en la tuya, porque
tú me necesitas y lo soy todo para ti. O tal vez es al revés. Recordar
cada mañana cuánto es mi amor por ti y notar que ha crecido un poco
desde la última hora, porque eres inteligente, porque eres varonil,
porque eres centrado, porque eres talentoso, porque eres muy dulce,
porque eres músico, porque eres tauro, porque eres amable, porque eres
divertido, porque eres maduro, porque eres mayor que yo, porque eres
paciente, porque eres testarudo, porque eres tenaz, porque tu nombre
empieza con J, porque tiene doble A, porque eres un lindo niño y porque
eres perfecto para mí. Y saber que tú lo sabes y que por eso me amas de
la misma forma en que yo a ti.
Tal vez seas sólo un espejismo. Tal vez te enamores de alguien más porque yo no soy lo que buscabas. Tal vez tenga que vivir sabiendo que un día te canses. Tal vez así sea.
Tal vez seas sólo un espejismo. Tal vez te enamores de alguien más porque yo no soy lo que buscabas. Tal vez tenga que vivir sabiendo que un día te canses. Tal vez así sea.
Muelas del Juicio
Desde hace un tiempo me siento más frustrada que nunca. Estoy tan
estresada que me mareo, me dan taquicardias, me tiemblan las manos y
tengo jaqueca. Todo este catálogo de síntomas sugestivos me hace sentir
que mi espíritu ya no es tan fuerte como antes y el reflejo es el que mi
cuerpo está desfalleciendo. Todo me cansa y todo me enloquece. Intento
mantenerme serena pero tan sólo siento cómo mis emociones son las que me
controlan a mi, y las ganas de acabar con todo se han hecho presentes
en mi vida una vez más.
Estoy intentando buscar actividades que mantengan ocupada mi mente, y últimamente sólo escribo, escribo, escribo, porque además ya no sé a quién contarle cómo me siento, y además ni siquiera cómo carajos explicarlo. ¿Cómo vas y le dices a alguien, 'sí, me va de la mierda, sé que debo seguir adelante pero no tengo un pinche ánimo apenas para levantarme de la cama y abrir las cortinas'?. Años con cantidad de psicólogos y dos psiquiatras, antidepresivos, una experiencia mística espiritual, y de lo único que me estoy dando cuenta es de que probablemente mi vida sea así por el resto de ella. ¿Te imaginas? Tener que luchar con esta insoportable depresión, y de manera sobria además de todo. Hay días en que estoy tan contenta que siento que puedo comerme al mundo entero con mi belleza y entusiasmo, pero la mayoría no me quiero ni mirar al espejo; rezo cada noche y cada mañana para aprender a controlar este estado anímico. Y he de jactarme que, luego de llorar por las más estúpidas trivialidades y perdirle a Dios que pase la tormenta, algunas veces logro serenarme. Pero residen los temblores, la fiebre, la taquicardia, la respiración cortada al exhalar. ¿Lo has sentido alguna vez?
A veces pienso que quisiera poder hablar con alguien que no me reprochase las lágrimas como grifo de agua, las maldiciones, el injustificado dolor y mis exageradas vulnerabilidades. Me siento tan sola. En estos días tan insípidos y grises sólo me queda hablar con Dios, como bajo un paragüas de colores. Pero qué va, saber todo esto es mirar frente a mi el todavía inmenso trecho que me falta recorrer hasta llegar a mi recuperación, la cual, tal vez, nunca sea total.
Pero bueno, para este lienzo tan vacío, tengo mis acuarelas.
La próxima semana me van a sacar las muelas del juicio. Y tú sabes, eso no contribuye a mi ya de por sí paupérrimo estado mental, sobre todo por el tema de la anestesia... Cuatro inyecciones de un putazo. Me duele el estómago sólo de pensar en ello. Pero en fin, creo que al menos tendré un buen pretexto para quedarme en casa sin hacer nada por siete días, tal cómo quería, ¿verdad? Aunque tenga mucho pinche miedo. Sólo espero que pase pronto.
Estoy intentando buscar actividades que mantengan ocupada mi mente, y últimamente sólo escribo, escribo, escribo, porque además ya no sé a quién contarle cómo me siento, y además ni siquiera cómo carajos explicarlo. ¿Cómo vas y le dices a alguien, 'sí, me va de la mierda, sé que debo seguir adelante pero no tengo un pinche ánimo apenas para levantarme de la cama y abrir las cortinas'?. Años con cantidad de psicólogos y dos psiquiatras, antidepresivos, una experiencia mística espiritual, y de lo único que me estoy dando cuenta es de que probablemente mi vida sea así por el resto de ella. ¿Te imaginas? Tener que luchar con esta insoportable depresión, y de manera sobria además de todo. Hay días en que estoy tan contenta que siento que puedo comerme al mundo entero con mi belleza y entusiasmo, pero la mayoría no me quiero ni mirar al espejo; rezo cada noche y cada mañana para aprender a controlar este estado anímico. Y he de jactarme que, luego de llorar por las más estúpidas trivialidades y perdirle a Dios que pase la tormenta, algunas veces logro serenarme. Pero residen los temblores, la fiebre, la taquicardia, la respiración cortada al exhalar. ¿Lo has sentido alguna vez?
A veces pienso que quisiera poder hablar con alguien que no me reprochase las lágrimas como grifo de agua, las maldiciones, el injustificado dolor y mis exageradas vulnerabilidades. Me siento tan sola. En estos días tan insípidos y grises sólo me queda hablar con Dios, como bajo un paragüas de colores. Pero qué va, saber todo esto es mirar frente a mi el todavía inmenso trecho que me falta recorrer hasta llegar a mi recuperación, la cual, tal vez, nunca sea total.
Pero bueno, para este lienzo tan vacío, tengo mis acuarelas.
La próxima semana me van a sacar las muelas del juicio. Y tú sabes, eso no contribuye a mi ya de por sí paupérrimo estado mental, sobre todo por el tema de la anestesia... Cuatro inyecciones de un putazo. Me duele el estómago sólo de pensar en ello. Pero en fin, creo que al menos tendré un buen pretexto para quedarme en casa sin hacer nada por siete días, tal cómo quería, ¿verdad? Aunque tenga mucho pinche miedo. Sólo espero que pase pronto.
The World is ahead.
"El mundo está allá afuera" le decía Gandalf a Bilbo.
Como un pequeño Hobbit en un mundo donde los panecillos y el té son reemplazados por espadas y hachas, me encuentro a punto de emprender el viaje de vuelta a una ciudad que a veces es tan gris que los colores pastel con los que mi alma se pinta no son capaces de contrastar. Extraño mi casa. Extraño los canteras rosadas y los empedrados coloniales de Jalatlaco. Echo de menos las calles de colorida viveza y el zócalo aglomerado por los turistas asombrados de la catedral, de los danzantes de la pluma rayados en los muros, de la gente morena y descalza que aún uno se encuentra caminando por ahí. Extraño este hermoso pueblo grandote que pretenciosamente se hace llamar "Ciudad" cuando de ciudad no tiene más que el título. Extraño el olor a huarachitos de cuero que hay en el 20 de noviembre. Extraño mi casa.
Allá en el llano donde te encuentras a todo el mundo, anhelo las mañanas recorriendo las calles al volver a casa. Extraño los jalones de cabello de mamá y la barba medio rasurada de papá. Dormir con el pequeño y abrazar al mediano.
¿Cuándo llega el día en que uno entiende que se es adulto? ¿Hay que marcar alguna fecha en el calendario o lo toma a uno por sorpresa? ¿Al menos podría alguien decirme un día al azar, para que al menos me vista y maquille como una adulta para recibir la maldita "madurez"? a ver si con eso me es suficiente para asimilar que ya tengo 20 años y no 10. Se madura raudo en soledad, pero se vuelve una tarea más ardua. Escuece el corazón cuando te das cuenta de que hay que asimilar que el ¿Cuándo vienes? es el ahora, y el ¿cuándo te vas? es el mañana. Me punzan esas calles solitarias al caminar como diez mil afilados cuchillos en cada paso que doy, pero a cambio dejo plantada una flor de esperanza pintada de colores en cada huella. Es duro ser la forastera en un enorme Norte-Sur-Este-Oeste. Extraño mi casa. Y es por eso que vuelvo a partir lejos de ella. Para tener algo nuevo que contar al regresar. Para anhelarla en cada visita. Para saborear el tejate como agua en el desierto y disfrutar de las tlayudas como manjares de los dioses.
Y al encarar este mundo lúgubre e insípido, yo he de hacerlo con los trocitos de todos aquellos que guardé en lo más profundo de mi alma. ¿Convertirse en adulto debería estar plasmado de tanta melancolía? Para mí lo está.
Así que tomaré mi pincel de bambú y pintaré el nombre de Dios en cada pared de Puebla por la que transite, pensando en mi familia y en mi Oaxaca. Y me convertiré en esta orgullosa pueblerina que cumplió el sueño de iluminar una lánguida estrella pintada en un cielo de incertidumbre.
Como un pequeño Hobbit en un mundo donde los panecillos y el té son reemplazados por espadas y hachas, me encuentro a punto de emprender el viaje de vuelta a una ciudad que a veces es tan gris que los colores pastel con los que mi alma se pinta no son capaces de contrastar. Extraño mi casa. Extraño los canteras rosadas y los empedrados coloniales de Jalatlaco. Echo de menos las calles de colorida viveza y el zócalo aglomerado por los turistas asombrados de la catedral, de los danzantes de la pluma rayados en los muros, de la gente morena y descalza que aún uno se encuentra caminando por ahí. Extraño este hermoso pueblo grandote que pretenciosamente se hace llamar "Ciudad" cuando de ciudad no tiene más que el título. Extraño el olor a huarachitos de cuero que hay en el 20 de noviembre. Extraño mi casa.
Allá en el llano donde te encuentras a todo el mundo, anhelo las mañanas recorriendo las calles al volver a casa. Extraño los jalones de cabello de mamá y la barba medio rasurada de papá. Dormir con el pequeño y abrazar al mediano.
¿Cuándo llega el día en que uno entiende que se es adulto? ¿Hay que marcar alguna fecha en el calendario o lo toma a uno por sorpresa? ¿Al menos podría alguien decirme un día al azar, para que al menos me vista y maquille como una adulta para recibir la maldita "madurez"? a ver si con eso me es suficiente para asimilar que ya tengo 20 años y no 10. Se madura raudo en soledad, pero se vuelve una tarea más ardua. Escuece el corazón cuando te das cuenta de que hay que asimilar que el ¿Cuándo vienes? es el ahora, y el ¿cuándo te vas? es el mañana. Me punzan esas calles solitarias al caminar como diez mil afilados cuchillos en cada paso que doy, pero a cambio dejo plantada una flor de esperanza pintada de colores en cada huella. Es duro ser la forastera en un enorme Norte-Sur-Este-Oeste. Extraño mi casa. Y es por eso que vuelvo a partir lejos de ella. Para tener algo nuevo que contar al regresar. Para anhelarla en cada visita. Para saborear el tejate como agua en el desierto y disfrutar de las tlayudas como manjares de los dioses.
Y al encarar este mundo lúgubre e insípido, yo he de hacerlo con los trocitos de todos aquellos que guardé en lo más profundo de mi alma. ¿Convertirse en adulto debería estar plasmado de tanta melancolía? Para mí lo está.
Así que tomaré mi pincel de bambú y pintaré el nombre de Dios en cada pared de Puebla por la que transite, pensando en mi familia y en mi Oaxaca. Y me convertiré en esta orgullosa pueblerina que cumplió el sueño de iluminar una lánguida estrella pintada en un cielo de incertidumbre.
La lengua de la mariposa.
Me siento sobre la luna contemplando mi alma morir lo mismo que las olas.
Lamen mis mejillas lágrimas de rocío que regaron los jardines de la incertidumbre y el despecho.
Juré cerrar para siempre las ventanas pero las abro a escondidas para exhalar la humedad de mis pulmones.
Y mientras más fuertes son mis gritos,
estoy segura de que tú jamás llegarás a escucharlos a través del nacar que crece en las paredes de tu habitación.
En el salón revolotean mariposas monarca,
me pregunto ¿qué sucederá cuando las hadas se quiebren una a una como la que colgaba sus piernas al aire desde el balcón?
Intentando evitar que el gato suba a lo alto del escritorio para no devorarlas,
me siento sobre la luna mientras estiro una mano intentando en vano evitar que mis sueños se caigan del manzanal.
Recorto fotos insensatas para mi collage de inmaduro romanticismo,
de las cuales los modelos me preguntan ¿no eres demasiado mayor para estas cosas?
También para entregar cartas en forma de corazón, les respondí.
Las plumas de colores escucharon y el ego les pinchó de tal manera
que cuando intenté volver a escribir con ellas, las letras se habían ido a vivir entre relatos de desamor e ilusiones sin cumplir.
¿Si hubiese sido yo la sirenita habría asesinado al príncipe por su traición?
La lengua de la mariposa no visita mi botón de rosa desde hace 5 meses,
¿se habrá mudado a un tulipán, a un girasol o a una rosa más pomposa tal vez?
Sentada sobre la luna lloro ácido para que vengan las estrellas y me besen en la boca.
Forastero: La ciudad ensimismada
De tierras lejanas de las cuales sólo algunos sabios ancianos tenían conocimiento, procedía un solitario forastero que recorría los caminos de la tierra sin rumbo fijo. Era un hombre misterioso de fachada inquebrantable. Cargaba un instrumento musical con el cual ejecutaba hermosas melodías, llevando así sonrisas a todo lugar al que iba.
En una de sus aventuras, el viento lo llevó hasta una ciudad perdida en las penumbras, y guiado por la curiosidad de conocer lo que en aquel glacial lugar ocurría, se adentró en sus calles, empedradas de grises pavimentos y las lúgubres expresiones de sus aldeanos. Nadie parecía prestarle atención al extranjero.
El joven sentía unos intensos deseos por conocer la razón del taciturno ambiente que allí se respiraba, y miraba en todas direcciones buscando algo que justificara la densa nostalgia que envolvía todo lo que la ciudad yacía. Inexplicablemente, de un momento a otro, el cielo unos minutos atrás nublado se despejó, y un sol increíblemente radiante apareció de la nada, a la par que los aldeanos cambiaron sus melancólicos rostros por brillantes y contagiosas sonrisas. Inmediatamente, todos estaban tan animados que iniciaron diversas actividades y ahora parecía una ciudad completamente distinta. El forastero no podía entender el repentino cambio. Siguió caminando hasta encontrarse a la entrada de un poderoso castillo, y se detuvo unos segundos a admirarlo. La construcción producía una sensación de fortaleza y a la vez fragilidad; sus ventanales estaban formados por vitrales de colores tan vivos que la retina no podía transformarlos todos en los nombres conocidos por el hombre. El joven, que admiraba detenidamente cada detalle, se percató de que los coloridos vitrales comenzaron a volverse lúgubres y la luz del sol cambió a una sombra tenebrosa. Miró al cielo y se dio cuenta de que las nubes oscuras habían vuelto, así como la pesadumbre en la expresión de las personas. Algo raro estaba pasando en esa ciudad, y tenía que averiguarlo.
viernes, 8 de noviembre de 2013
Fuerte, Frágil
Fuerte y Frágil, paradoja metafísica y psicológica. Gran parte de las personas se regodea de poseer fuerza, pero la verdad es que, por el contrario, son tan frágiles como cristal.
Yo, soy ambas. Soy fuerte y frágil. Muchos creen que lo que soy es dura y no fuerte. Pienso que si no lo fuera, no seguiría lúcida después de tantas tentativas de locura. Pocos son los que lo saben, pero cuando nadie me ve realmente soy frágil como los pétalos de una rosa. Soy delicada; soy tan débil que me dejo llevar por la más estúpida e infundada crítica, aunque venga de una boca que ni se pueda considerar válida; pero soy lo suficientemente poderosa para sacármelo de la cabeza a martillazos y seguir adelante. Soy débil, porque creo escenarios imaginarios en mi mente ante la más mínima provocación, aunque no sea esa la intención de tus palabras, pero me inventó la valentía necesaria para borrarlos en seguida.
Soy tan frágil como una mariposa volando hacia un huracán, y aunque saberlo alebresta mi orgullo, soy en verdad fuerte para reconocerlo.
Me encuentro divida en una dualidad complicada y compleja. Esta es mi desdicha y mi desgracia. Mi terror más grande es que me abandonen, pero sé que si lo hacen, tengo la seguridad de que lo enfrentaré con una braveza que ni yo misma podré creerlo. Fuerza y fragilidad, paradoja de mi corazón.
martes, 5 de noviembre de 2013
Adiós
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Adiós, adiós, adiós. Como odio esa
palabra, “adiós”. Aún cuando sabías cuanto odio esa palabra, y a pesar de que
habías jurado nunca decírmela, lo hiciste. Me dijiste adiós, me sacaste de tu
vida.
¿Qué hago ahora? Supongo que
llorar… no, no supongo. Llorar es lo apropiado… o lo necesario, diría yo. Me
pregunto por qué las partidas son tan dolorosas, por qué los corazones de las
personas cambian en un lapso determinado de tiempo, a veces más, a veces menos,
pero siempre cambian. Siempre. Un día te dicen “voy a amarte por toda la vida”
y sin darte cuenta, esas palabras fueron sustituidas por “esto ya no funciona
más”. La gente dice que eso es porque los sentimientos suelen cambiar. Y yo,
digo que son mentiras… mentiras dolorosas, frases que nunca se debieron decir
si no se tenía la certeza de mantener su veracidad hasta el final.
Y ahora, a borrar tus mensajes de
mi celular, tu número de mi agenda, tu mail, las conversaciones guardadas, las
canciones de aquel cantante italiano que tanto te gusta de mi i-pod, tus
dibujos de mi block, tu sonrisa de mi mente, tus carcajadas de mis oídos, mi
amor por ti de mi corazón… Qué fácil suena, lástima que no sea igual de
sencillo llevarlo a cabo… Sólo quisiera tener algo que me sirviera de sustento,
una razón para odiarte y que así la tarea de olvidar sea un poco menos imposible.
¿Qué será? ¿Te invento una amante imaginaria y pensaré que fue por ella que me
dejaste? ¿Creo firmemente que todo lo que decías era mentira? ¿Confundo con
lástima la ternura con la que solías mirarme? No sé, no sé, pero algo se me
tiene que ocurrir, algo que suene
factible, viable… y que yo me lo crea por completo.
¿Adiós? Hasta nunca, entonces.
Litigios de Morfina
La
heroína te roba todo: aleja a tus amigos, a tu familia, te quedas sin empleo,
sin esperanzas por las cuales vivir, sin los sueños que nacen de ilusiones, sin
esos recuerdos que aparecen en la mente a la media noche. Sin vida. Como jugar
a la ruleta rusa. El último recuerdo que tengo de ella es la aguja de la jeringa
entrando por una vena en mi mano, deslizando su letal contenido, sensual y
seductor a través de mi torrente sanguíneo.
Conseguir
plata, comprar heroína, inyectarse. El viaje. Las estrellas; los colores; el
océano en un cuadro, la arena en mis manos; todo a través de una aguja. Luego,
el descenso. El triste regreso a la monotonía de la realidad. Y volver a
empezar.
Inyectarse
heroína te cambia la vida. Antes te preocupabas por los mismos banales asuntos
que el resto de las masas; después sólo te importa saber cómo obtener la droga.
Incluso después de haberla dejado tras muchos vanos e infernales intentos,
pienso en ella cada día de mi vida como si de un antiguo e inolvidable amor se
tratara.
Ahora trabajo en un bufete de abogados. El
viernes por la noche es de casino con los amigos del despacho; pidieron
bebidas, yo encendí un cigarro. Ya que algunos bebían mientras como idiotas
jugaban blackjack o póker, celebrando jocosamente las momentáneas victorias,
decidí alejarme un poco de todo ese ambiente de ebriedad y entusiasmo sin
sentido. Tras caminar un par de metros, me encuentro en mi camino a las
máquinas tragamonedas, una sección dentro del casino relativamente tranquila.
Ya que había un asiento vacío frente a una de ellas, opto por jugar un poco
pues relajarme no me hará daño, de todas formas no tengo nada mejor que hacer
mientras espero a que los borrachos de mis colegas terminen con aquella
escandalosa reunión.
Poso
mi cuerpo frente a la máquina, con una mano encendí otro cigarro mientras que
con la otra deposité una ficha en la ranura correspondiente. Jalé la palanca y
esperé el resultado. Primera partida: perdí. Bueno, en realidad no esperaba
otra cosa, supongo que estos juegos siempre están truqueados para que uno nunca
gane más de 1000 pesos; suponiendo que la buena fortuna, por azares del destino
o un pacto con el diablo, te sonríe esa noche. Meteré otra ficha, ¿qué más da?
Jalo la palanca de nuevo. Dos de las figuras coinciden, pero una es distinta.
Qué triste suerte. La tercera es la vencida, así que deposito una ficha más y
nuevamente jalo la palanca, sólo para comprobar por tercera ocasión que esa
noche no era de buena suerte para mí. “Bah” reprocho para mis adentros, en
seguida me levanto del asiento y a la par que encendía un nuevo cigarrillo
comienzo a caminar en dirección opuesta a las tragamonedas para alejarme de esos
estúpidos juegos.
Tras
haber dado un par de pasos y una bocanada de humo, a mis espaldas escuché una
curiosa melodía que parecía provenir del cacharro al cual había estado
depositando fichas de juego hace apenas unos cuántos momentos, lo que me hizo voltear
en una reacción natural ante tal extraña situación. Miré fijamente aquella
máquina tragamonedas y me percaté de que era lo único que había dentro de mi
campo de visión. Ni los demás jugadores, ni las otras tragamonedas, ni los
meseros, ni los demás asistentes, ni los borrachos de mis compañeros de trabajo
se encontraban ya. Sólo esa maldita máquina reproduciendo aquella infernal
música acompañada de pequeños focos que parpadeaban al ritmo de la misma entre
una inusual penumbra. ¿Dónde he escuchado antes esa canción tan burda? Es
demasiado familiar. Aunque estoy ciertamente desconcertado por lo insólito de
aquella situación, decido acercarme un poco para inspeccionar el ruidoso
cachivache que yace justo frente a mí, iluminado por un az de luz que cae
misteriosamente desde la parte superior. A la par que inhalo profundamente del
cigarro, miro de reojo hacia arriba a ver si puedo localizar de dónde proviene
la iluminación. Aquel suceso no era para nada normal, sí, pero mi curiosidad era
tan grande que lo tomé con naturalidad; tanto que casi parecía un estúpido.
Luego
de haber saciado mi morbo por los detalles adicionales como aquella inusual
luminiscencia y la ausencia del resto de las personas en el casino, observo con
detenimiento el aspecto del tragamonedas. Al posar mis ojos en las figuras que
aparecían en la pantalla, estos se abrieron como platos y por inercia dejo caer
el cigarrillo apenas consumido a la mitad. ¡Por supuesto, esa era la razón de
que se reprodujera sin parar esa irritante música! Hay tres figuras exactamente
idénticas. Tres cerezas en línea y debajo de ellas una frase con la leyenda “$$$
YOU WIN! $$$” -¿Qué mierda está sucediendo? –Pensé. No podía creer lo que
estaba viendo, pero lo que sucedió a continuación me dejó más atónito todavía.
El
tragamonedas paró de sonar de repente. El juego de figuras y la frase, ambos
habían desaparecido de su pantalla. Por un instante no ocurrió nada; sólo
silencio y mis ojos clavados sobre la endemoniada máquina. Parpadeé dos veces
al salir del trance, y el tragamonedas seguía ahí, frente a mí, sin que
absolutamente nada pasara; así que estiré el brazo lentamente hacia la palanca,
tengo que bajarla y ver qué sucede. Lo hago. Pero nada ocurre.
Desconcertado
y fastidiado por todas aquellas estupideces, estoy decidido a marcharme de ese
lugar. Ya no me importa nada ni nadie, sólo quiero largarme a dormir. Sin
embargo, cuando enérgicamente había dado media vuelta en dirección a la salida,
un sonido proveniente de esa maldita máquina me hizo girar la cabeza
inmediatamente y en un segundo estaba inundado de millones de monedas doradas
que salen sin parar del tragamonedas. Literalmente, un mar de fichas me
arrastraba y yo oponía toda la resistencia que mi fuerza me permitía. ¡Cuánto
dinero! ¡¿Qué carajos voy a hacer con todo este dinero!? ¡Ahora puedo hacer
tantas cosas! Puedo mandar a la mierda el maldito bufete, puedo comprarme una
casa, un coche; las brillantes monedas siguen inundando la habitación y ya me
cubren hasta la cintura; puedo pagarme lujos, pagar por buenas compañías, puedo
comprar más heroína. ¿Puedo comprar más heroína? Ya no tengo que trabajar; ya
no la tengo que dejar, porque ya no me tengo que preocupar por la plata…
¡¿Cuáles casas, cuáles coches?! ¡Puedo comprar heroína para el resto de mi
vida! Ningún maldito lujo ni ninguna compañía puede ser mejor que la droga…
Estoy
listo para tomar todo el dinero que he ganado esta noche y comprar más heroína.
Pero ahora que busco todas aquellas doradas y brillantes fichas, no las puedo
encontrar. Sólo veo una jeringa sobre mi alfombra roja y la vena de mi mano que
sangra.
lunes, 15 de julio de 2013
Día 9
Esta tarde mientras observaba por casualidad mi sombra, me di cuenta que ésta se dibujaba suavemente en la pared, como con cierta sensualidad en su delineado contorno. Así que se me ocurrió tomar una foto... y comencé a notar un montón de detalles. La pared no era totalmente lisa, estaba rayada de líneas estúpidas a forma de alas (cuando lo hice, me di cuenta que lo mío nunca sería el graffiti); había un montón de objetos al rededor que daban un verdadero mal aspecto al cuadro, la luz no era adecuada, y cosas así.
Debo admitir que no soy la mejor fotógrafa. Sólo volví a mi habitación, a ver qué otra tontería se me ocurriría hacer.
sábado, 6 de julio de 2013
Ideas desbordadas
He creado este blog con la finalidad de publicar la cascada de irracionalidades que diariamente salen de mi cabeza, de esta mente tan borderline que tengo.
Mi mundo está lleno de historias sombrías y atracciones lúgubres, así que puede llegar a parecer incluso algo desequilibrado. Lo único que busco es trasmitir un poco de lo que siento en estas líneas, puesto que la única manera en la que he aprendido a expresarme es a través de las letras. Soy mala con el verbo, me considero más literaria. Tengo que admitir que muy en mi interior tengo la esperanza de encontrar quien lea y comparta mis pensamientos. Supongo que es el sueño de cualquier artista el ser por lo menos un poco reconocido.
Soy una chica irregular. Bienvenidos a mi tergiversado mundo de ideas desbordadas.
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